La Guardia Civil retuvo y desvió al Valencia ante la peligrosa proximidad con el incendio de ´Fontestad'
El Valencia se fue de capea. El Tentadero La Paz de Nàquera fue el escenario elegido por el equipo para despedir la temporada. Emery y su cuerpo técnico, los futbolistas, los fisios, los médicos y hasta los utilleros celebraron juntos el tercer puesto conseguido en la Liga y aprovecharon el almuerzo para empezar a despedirse de los que no seguirán la próxima temporada en el club. Una divertida jornada, entre la plaza de toros privada y el restaurante del recinto, que peligró por momentos cuando a las 11:45 horas se declaró un virulento incendio industrial en una empresa de manipulación y distribución de cítricos ubicada en el término municipal de Museros, a solo cinco kilómetros de donde el Valencia iba a pasar y pasó un día en familia. Los jugadores fueron retenidos unos minutos por la Guardia Civil de Tráfico en la rotonda de entrada al tentadero —junto al polígono industrial del incidente—y no pudieron acceder al camino que llevaba el reciento hasta que tuvieron el visto bueno de las autoridades y la confirmación de que no corrían peligro. Los bomberos, afortunadamente, habían logrado extraer los productos químicos más peligrosos de la empresa que eran los que realmente amenazaban seriamente la salud de todos los que estaban cerca y, aunque tarde, los jugadores llegaron al tentadero.
La jornada taurina del Valencia empezó en la Ciudad Deportiva. Allí estaban citados los jugadores a partir de las 12:30 horas del mediodía para salir juntos en caravana por el By-pass. Esta vez no era para entrenar. El primero en llegar al tentadero con su coche particular fue Pablo Hernández, que llegó directamente desde Castelló. A las 13:30, después de esperar el permiso para acceder al camino del tentadero tras descartar una posible nube tóxica, llegaba el primer grupo de futbolistas. La imagen impactaba. Hasta seis coches esperaban en la puerta. Algunos como Rami prefirieron no coger el coche y marchar como copilotos. También estaban los canteranos Paco Alcácer y Juan Bernat. Minutos más tarde llegaba otro numeroso grupo de técnicos, fisios y utilleros. Emery acudió a Paterna pasada la una del mediodía para recoger a Voro y Carcedo y emprender viaja a Nàquera. Los últimos en llegar fueron Dealbert y Miguel, a las 14:30. Después del retraso y del susto por la peligros proximidad con el incendio de Fontestad SA, por fin el equipo se reunía en torno a la mesa.
Estuvieron casi todos. Solo Éver y Canales no pudieron estar al lado de sus compañeros debido a sus respectivas lesiones. Tampoco faltó a la cita Emery y su cuerpo técnico, el delegado Voro, los médicos, los fisios y hasta los utilleros que siempre están en el día a día del equipo. Serreta, por ejemplo, llegó de los primeros junto a Pablo. Después de aparcar y echar un vistazo a la plaza de toros, como hizo Aduriz, tocaba coger fuerzas. Ya en uno de los salones del restaurante, los valencianistas pudieron degustar una variada picada y una paella de arroz a banda como plato principal. Luego llegó el turno de los valientes en la Plaza de Toros del Tentadero de La Paz, aunque algunos como Soldado o Mathieu no podían arriesgar. Guaita y Pablo, con tradición taurina, fueron a los que se les vio más sueltos. La capea acabó a media tarde. Antes que otras veces. Algunos futbolistas, como Albelda, Soldado, Jonas o Feghouli, tenían un acto
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